meridianos
MERIDIANOS
A diferencia del paralelo de referencia -el Ecuador-, cuya elección tiene una evidente justificación geográfica, la decisión sobre el meridiano que se deba tomar como referencia es completamente arbitraria, lo que explica que a lo largo de la historia se hayan utilizado muchos diferentes lugares como punto de partida para medir las longitudes.
La elección de los distintos meridianos siempre se ha justificado más en consideraciones geopolíticas y religiosas que en consideraciones científicas: la "posesión" de un meridiano ha sido durante siglos una demostración de preponderancia y prestigio científico, poder y soberanía.
Los geógrafos griegos hicieron pasar su meridiano de origen por Rodas, sede de la más famosa escuela de astronomía de Grecia. El geógrafo Dicearco, discípulo de Aristóteles, que vivió entre los años 355 y 285 a de C, situó todos los puntos del mundo conocido a partir de dos ejes perpendiculares que se cruzaban en la citada isla.

Meridiano de Rodas

Faro de Alejandría
Posteriormente los geógrafos árabes medievales, conocedores de los trabajos de los griegos gracias entre otras cosas al Califa Al Mamun, que en la primera mitad del siglo IX había desarrollado extraordinariamente la casa de la Sabiduría de Bagdad, fundada por su padre y considerada como el mayor centro intelectual durante la Edad de Oro del Islam, ubicaron en esta ciudad irakí el origen de las longitudes, si bien en la cartografía musulmana Alejandría es también un importante punto de referencia.
Alfonso X el Sabio (s XIII) en su monumental obra astronómica coloca el meridiano origen en su ciudad natal, Toledo. Hacia el año 1300, se generalizó también el uso del meridiano de la Isla de El Hierro (Punta Orchilla), citado ya por Ptolomeo en la antigüedad y situado en el punto más occidental del mundo conocido, lo que permitía medir todas las longitudes en una sola dirección. Los holandeses por su parte prefirieron la utilización del pico del Teide, en Gran Canaria como punto de referencia.

Alfonso X El Sabio (1252-1284)
Con la idea de unificar criterios el Cardenal Richelieu convocó en 1634 una asamblea internacional de matemáticos, astrónomos y geógrafos que decidió tomar como meridiano cero el ya mencionado de la Isla de El Hierro, si bien este primer "reconocimiento internacional no serviría de gran cosa, ya que cada país continuaría utilizando el suyo durante muchos años.
Durante el s XVIII, con la generalización de las navegaciones oceánicas y el profundo desarrollo de la ciencia, numerosos estados establecieron observatorios astronómicos que sirvieron a su vez para establecer o generalizar el uso de otros meridianos: París, Madrid, Cádiz, Lisboa, Roma, Greenwich, Berlín, Copenhague, San Petersburgo, Río de Janeiro, Tokio... y para elaborar la cartografía civil y militar de cada país. Cada estado, como se ha dicho, tenía su propio meridiano de referencia (en algunos casos más de uno) y también su propia hora.

Alfonso X El Sabio (1252-1284)
Isidoro de Antillón, nacido en 1778, y que había publicado en 1802 un monumental atlas que se usaría como libro de texto de los estudiantes del Seminario de Nobles, y cuya peculiaridad radicaba en utilizar el meridiano de Madrid como origen de longitudes, situándolo precisamente en el edificio de ese Seminario, desde donde él realizaba sus observaciones, explica la razón de la adopción del meridiano de Madrid, al tiempo que manifiesta su preocupación por unificar criterios en el asunto de los meridianos. Dice Isidoro de Antillón: “Nótese que las naciones cultas no convienen en el paraje que ha de tenerse por primer meridiano y así este punto es variable según el arbitrio de los geógrafos. Sería sin embargo de desear que todos los pueblos adoptasen un primer meridiano común. El del pico del Tenerife que deja todas las tierras europeas al este sería quizás el más oportuno. Sin embargo se verifica que los sabios de los países más cultos han convenido justamente en contar las longitudes desde su capital o desde el pueblo de su observatorio. Es raro que mapistas españoles o extranjeros busquen el pico del Teide como primer meridiano. Nuestros marinos sin embargo cuentan sus longitudes desde el observatorio de Cádiz.»
En 1884 y ante el caos reinante, fundamentalmente en cuestiones horarias (dado que la hora está directamente vinculada a la longitud), el presidente de los Estados Unidos Chester Arthur convocó una conferencia en Washington que intentó poner orden en el asunto.
Después de duras discusiones, se eligió como meridiano universal el que pasa por el observatorio de Greenwlch. En esa misma conferencia también se dividió la Tierra en 24 zonas horarias de 15 grados cada una y se decidió que el día empezara al paso del sol por el meridiano inferior del meridiano origen, tomándose como Hora Universal la correspondiente a este mismo meridiano {GMT = Greenwich Mean Time). Acuerdo éste que perdura en nuestros días.

Chester Arthur

Observatorio de Greenwich
Y aunque parezca que con el establecimiento del Meridiano de Greenwich como meridiano universal quedaba zanjado el asunto de la longitud aún hoy continúan las tensiones científicas sobre la posición, originadas ahora por la definición del elipsoide de referencia y el datum {el conjunto de puntos de referencia en la superficie terrestre en base a los cuales se toman las medidas de posición).
Dado que la Tierra no es completamente redonda, ni siquiera elipsoidica, sino que se define como un geoide, se hace imposible representarla de forma matemática, por lo que cada país región o zona geográfica, ha adoptado el elipsoide de referencia que se adapta más adecuadamente a su lugar.
Esto explica que actualmente se trabaje con muchos datum diferentes, más de 300, que alterarían ligeramente la posición cartográfica de un punto del planeta según se tomara como referencia uno u otro datum.
El sistema de posicionamiento actual más difundido, el GPS (que trabaja a través de satélites) utiliza a su vez un datum diferente a todos los demás, el WGS84, popularizado a través de las distintas aplicaciones de los navegadores domésticos y de herramientas muv accesibles como es el caso de Google Maps.
Este es el motivo por el que, aún hoy, según el datum con el que estemos trabajando, y sin movernos del sitio, podamos encontrarnos en una u otra posición de un mapa o de una carta náutica.

Carta esférica de Cuba de 1886 referenciada al meridiano de San Fernando (Cádiz)
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